Querida mía, la vida nos ha hecho coincidir en cierto
momento que a pesar de lo vivido o precisamente por su causa podemos decir que conocemos nuestra esencia, agradezco a mi Dios por darme tu amistad y me atrevo a
plantearle una insolente interrogante: ¿Por qué si es ella alguien de quien podría
enamorarme cada día un poco mas, no la has puesto antes en mi camino? …
no hay respuesta, no la habrá, alguien podría pensar, “es
que necesitabas vivir lo anterior para valorar lo actual”. Pensamiento falaz.
No necesito más que saber que lo que tengo es bello tal
como es, que llegaste a mi vida en el momento en que puedo gozar
de una amistad, no necesito mas, tal vez debiste ser la indicada para
depositar mi amor y así tendría a mi compañera y amiga en la misma persona,
prefiero no pensar en el hubiera, pero sabemos tanto tu como yo que el momento fue en otro
tiempo y cada quien logró frutos de un gran amor y eso es lo que nos ha
quedado, los hermosos frutos de las decisiones que hemos tomado a
lo largo de nuestro camino y aun cuando el mío no se una al tuyo puedo verte caminar
desde mi vereda y estar allí por si es necesario quitar piedras que te
estorben, ten por seguro que lo haré.
Te agradezco me compartas parte de tu vida, aunque sea
pequeños destellos, yo me regocijaré con tus logros y alegrías como si fueran
propios pues eso es lo que hace fuerte la amistad, por mi parte sabes que cada parte de mi ser te lo puedo
brindar con alegría pues soy incondicionalmente... tu amigo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario